Deriva continental







En la historia de la Tierra hubo épocas en que la mayor parte de los continentes estaban reunidos, después de chocar unos con otros, formando el gran supercontinente Pangea. La última vez que sucedió esto fue a finales del Paleozoico y principios del Mesozoico.

Durante el Mesozoico, Pangea fue disgregándose. Primero se dividió en dos grandes masas continentales: Laurasia al norte y Gondwana al sur, separadas por un océano ecuatorial llamado Tethys. Durante el Mesozoico, hace unos 135 millones de años, empezó a formarse el océano Atlántico al ir separándose América de Europa y Africa.
Los desplazamientos de los continentes y los cambios climáticos y de nivel del mar que han provocado, han tenido una gran influencia en la evolución que han seguido los seres vivos en nuestro planeta. En lugares que han permanecido aislados del resto de las tierras firmes mucho tiempo, como Australia o Madagascar, rodeadas por mar desde hace más de 65 millones de años, han evolucionado formas de vida muy especiales. Otro ejemplo es la diferencia de flora y fauna entre América del Norte y América del Sur, aislados durante decenas de millones de años y unidos hace sólo unos 3 millones de años.




El interior de la Tierra

El interior de la Tierra está dividido en tres capas según los materiales que la componen:


La formación de los continentes y los océanos


El tamaño y la posición que presentan los continentes y los océanos en la actualidad son el resultado de un largo proceso que tuvo lugar durante millones de años y que se relaciona con la estructura de la tierra.

La corteza terrestre está dividida en bloques o fragmentos, denominados placas que “flotan” sobre la capa superior del manto. Estas placas se mueven en distintas direcciones como consecuencia del movimiento de los materiales que las conforman.

En efecto, las diferencias de densidad de los materiales del manto hacen que se produzcan las corrientes de convección, por los cuales los materiales incandescentes ascienden hacia la corteza, se extienden y vuelven a descender hacia las capas profundas.

Los materiales que ascienden en estas corrientes logran fracturar la corteza más delgada de los fondos oceánicos, en las zonas de expansión. En contacto con el agua, los materiales se enfrían y solidifican rápidamente, formando cordilleras sumergidas denominadas dorsales oceánicas.

Las placas, alimentadas por estos materiales de gran dureza, son empujadas hacia ambos lados de la dorsal, dando lugar a la deriva de las placas y a la expansión de los océanos.

Esta expansión se compensa en las zonas de subducción, donde las placas que se expanden en las dorsales oceánicas se enfrentan, chocan entre sí y se van superponiendo; una de ellas se hunde, fundiéndose poco a poco en los materiales del manto debido a la alta temperatura del interior de la tierra.

En las zonas de subducción se producen fenómenos muy complejos. En el fondo de los océanos, las placas, al hundirse, forman las grandes fosas marinas. En los continentes, las enormes presiones que se producen provocan el ascenso de una parte de los materiales, que forman montañas.

Al mismo tiempo, los reordenamientos de materiales producen erupciones volcánicas y sismos, que en áreas densamente pobladas ocasionan graves daños a la población.




Choque de dos placas continentales entre sí:

Se produce un impacto muy fuerte y se originan así grandes cordilleras. Si los materiales rocosos son muy resistentes la superficie se fractura y se producen montañas por fallas.




Choque de una placa oceánica con una continental: Originan las montañas de plegamiento. En el límite entre las dos placas se forma una fosa









Choque de dos placas oceánicas entre sí: Originan fosas. También salen a la superficie los materiales y forman cordilleras submarinas denominadas dorsales oceánicas. La altura de éstas cordilleras puede determinar islas volcánicas.








Preguntas al vulcanólogo


Cómo nacen los volcanes?


La Tierra es un planeta vivo. A unos cuantos kilómetros bajo nuestros pies hay piedras candentes. A veces esas piedras muy calientes logran subir a la superficie… ¡Así es como nacen los volcanes!


Qué es un volcán?


Un volcán es una especie de fractura en la superficie de la tierra a través de la cual suben rocas candentes que se llaman magma. Es como una chimenea de la que de vez en cuando se escapa el magma que viene del interior de nuestro planeta. Esas rocas calientes se encuentran a muchos kilómetros de profundidad bajo nuestros pies, en el foco volcánico. Las rocas están a temperatura muy elevada (más de 1000ºC). A esta temperatura, las piedras se funden formando una sopa espesa con burbujas en el magma. Esto puede contener una gran cantidad de gas. La superficie sólida de la Tierra es como una tapa bien colocada sobre una olla de agua hirviendo. La tapa impide que los gases salgan. Pero si el suelo sólido se quiebra los gases suben trayendo consigo el magma, eso es lo que se llama lava. Al subir y deslizarse, la lava se enfría y se convierte en roca volcánica.

A medida que la lava sale, lenta o violentamente, se va formando una especie de montaña humeante: el cono volcánico. De la cima del cono, que se llama cráter, sale humo, ceniza y lava.