PRESENTACION
Esta cartilla es parte de un material elaborado para seminarios dirigidos a productores, técnicos y personas ligadas a la Agricultura.
Fue elaborada por los equipos técnicos de la fundación GAIA y del CAE - Ipé, para divulgación de la filosofía de la agricultura regenerativa o ecológica y está basada en el libro “plantas enfermas por el uso de agrotóxicos”, de Francis Chaboussou.
El asunto es bastante complejo, más su principio es simple y de fácil comprensión por el agricultor atento.
La gran importancia que tiene para la agricultura está en la nueva visión de la Trofobiosis presenta respecto de la salud de nuestros cultivos, su rentabilidad y también la salud del agricultor, su familia y del consumidor.
Parece una palabra. Pero no es así!.
Trofo: alimento y biosis: existencia de vida.
Quiere decir: todo y cualquier ser vivo sólo sobrevive si hubiera alimentos adecuados disponible para ello.
En otras palabras: la planta o la parte de la planta cultivada solo será atacada por un insecto, ácaro, nematode o microorganismos (hongos o bacterias), cuando tuviera en su sabia exactamente el alimento que ellos precisan, que son principalmente los aminoácidos (sustancias solubles). Para que eso ocurra, basta tratar de manera errada a esta planta.
Por lo tanto, un vegetal saludable, bien alimentado, difícilmente será atacado “por plagas” y "enfermedades”. Dichas plagas y enfermedades mueren de hambre en una planta sana.
Equilibrio biológico
El equilibrio biológico en la agricultura es el control del crecimiento de la población de los insectos, ácaros, nematodes, hongos, bacterias y virus por sus predadores y parásitos.
Ejemplos: pulgón (plaga) x Juanita (predador).
lagarta (plaga) x Baculovirus (parásito).
Ese equilibrio es importante para mantener la población de insectos y microorganismos perjudiciales debajo del “nivel del daño económico”.
Por eso, existen otros factores que puede causar un aumento de esas poblaciones de insectos y microorganismos.
No es solamente la muerte de enemigos naturales que causa el surgimiento del “plagas” y “enfermedades” en los cultivos.
La resistencia o sensibilidad de la planta al ataque de insectos y microorganismos está ligada a su nutrición (fertilidad equilibrada o desequilibrada), al uso o no uso de agrotóxicos y fertilizantes de alta solubilidad, y a tratos culturales adecuados e inadecuados.
Las plagas y enfermedades solo atacan las plantas que fueron maltratadas de alguna forma.
Esas plantas tienen, en su savia, los productos libres (principalmente los aminoácidos) que los insectos, hongos, nematodes, ácaros, bacterias y virus precisan para alimentarse y vivir.
1era Conclusión. Podemos cambiar el nombre de plagas y enfermedades por insectos, ácaros, nematodes, hongos, bacterias y virus indicadores de mal manejo, de acuerdo con el investigador y agricultor inglés Albert Howard en el libro “Un testamento agrícola”, de 1947. Ese científico trabajó en la India, con plantas y animales y abonos a base de materia orgánica descompuesta. Él probó que plantas tratadas con materia orgánica descompuesta no eran atacadas por insectos, ácaro, nematodes, hongos, bacterias y virus.
Factores que influencian la resistencia
de las plantas
A. Edad de la planta o de parte de la planta.
Plantas en la fase de floración son más atacadas por insectos, ácaros, nematodes, hongos, bacterias y virus. Hojas muy jóvenes o muy viejas también son más atacadas.
B. Humedad
Falta o exceso de humedad provoca un aumento de la población de insectos, ácaros, nematodes, hongos, bacterias y virus.
C. Luminosidad
Falta de sol provoca la disminución de la actividad de la fotosíntesis, aumentando el ataque de insectos, ácaros, nematodes, hongos, bacterias y virus.
D. Tratos culturales.
Carpidas con cortes de raíces y podas mal hechas disminuyen la resistencia de las plantas.
E. Suelos.
La buena fertilidad natural del suelo aumenta la resistencia de las plantas, en tanto suelos pobres, y muy trabajados, desgastados, compactados, disminuyen la salud de los cultivos.
F. Especie o variedad de planta.
La adaptación genética de la planta al lugar de cultivo aumenta su resistencia. Ejemplos: alfalfa criolla, centeno, maíz criollo, diente de burro.
G. Agrotóxicos.
La aplicación de pesticidas afecta la resistencia de las plantas.
H. Fertilizantes Químicos (Sales solubles concentradas)
Esos productos (urea, clorato de potasio, superfosfatos, NPK), disminuyen la resistencia de las plantas.
I. Fertilizantes minerales de baja salubridad.
Estos productos, aplicados de manera correcta, no afectan la resistencia de las plantas.
J. Abonos orgánicos.
La materia orgánica aplicada al suelo aumenta la resistencia de los cultivos por sus compuestos orgánicos y por su diversidad en macro y micronutrientes.
K. Protectores naturales
Productos como biofertilizantes, cenizas, suero de leche, que ejercen una acción benéfica sobre el metabolismo de las plantas, aumenta su resistencia
Explicación
Todos esos factores están ligados a la síntesis de proteínas (proteosíntesis) o a su descomposición (proteólisis) (Ver figura 1)
Las proteínas son como cadenas, y los aminoácidos son los eslabones que forman estas cadenas. O, las proteínas son como las paredes de una construcción y los aminoácidos son como sus ladrillos. Estas son dos imágenes para entender mejor lo que son las proteínas.
Pero ¿qué tienen que ver las proteínas y los aminoácidos con la resistencia de las plantas del ataque de enfermedades, ácaros, nematodes o insectos?.
Para entender mejor, vamos a comparar dos situaciones:
En la primera un hombre se alimenta con un pedazo de carne, que está compuesto básicamente de proteínas y grasas. El primer paso es masticar, para triturar y mezclar con la saliva y así iniciar el proceso de digestión. Al seguir, el líquido del estómago queda encargado de continuar el trabajo de descomponer estas proteínas. Tanto en la saliva como en el estómago, quién se encarga de hacer la digestión son las enzimas (Ver figura 2).
Ellas son como herramientas de diferentes tipos, capaces de separar los eslabones de las cadenas de proteínas o destruir la masa que une los ladrillos de las paredes de la construcción. Después de ser prácticamente desmenuzado el alimento, ya en la forma de aminoácidos, va para el intestino, es absorbido en la sangre y va a ser usado para construir otras proteínas, como piel, cabellos, uñas, etc. El hombre tiene una diversidad muy grande de enzimas que lo hacen capaz de digerir diferentes alimentos. Pero, por ejemplo, no tiene enzimas que consigan digerir pastos o forrajes. Esto significa que si comiera tanto uno como otro, se va a hinchar el estómago pero moriría de hambre.
En la segunda situación, son insectos ácaro, nematodes, hongos, bacterias y virus que se están alimentando. Estos seres al contrario del hombre, tienen una variedad muy pequeña de enzimas, lo que reduce su posibilidad de digerir completamente moléculas complejas como proteínas. Ellos sólo son capaces de cortar algunos eslabones de las cadenas o retirar algunos ladrillos de las paredes. Por lo tanto, para tener una nutrición satisfactoria, ellos deben encontrar el alimento ya en sus formas simples como, por ejemplo, aminoácidos. Sino, ocurre lo mismo que con el hombre cuando ingiere pasto o forraje - mueren de hambre -.
Pero ... ¿que es lo que determina que una planta tenga mayor o menor cantidad de sustancias simples circulando en la savia?
Esto está relacionado con la formación de proteínas - cuanto más intensa fuera la proteosíntesis, menor será el resto de aminoácidos libres, azúcares y minerales solubles. Además de esto, la formación eficiente de proteínas aumenta el nivel de respiración y fotosíntesis de la planta.
Y, como ya vimos, la proteosíntesis depende de muchos factores que influencian el metabolismo de las plantas o sea, su resistencia.
Por otro lado, la proteólisis o descomposición de las proteínas provoca un exceso de sustancias solubles en la savia, haciendo que la planta se torne un alimento adecuado para insectos, ácaros, nematodes, hongos, bacterias y virus (ver figura 3, 4 y 5)
Volviendo a los factores que influyen en la resistencia de las plantas:
Plantas en la fase de brotación y floración tienen mayor actividad de proteólisis, pues en esta fase sus proteínas son descompuestas para que los aminoácidos se trasloquen y formen las brotaciones y flores. En las hojas viejas, hay descomposición de las proteínas para que los aminoácidos se trasloquen a las hojas más nuevas.
Falta o exceso de humedad causan disturbios fisiológicos en las plantas disminuyendo la proteosíntesis y provocando la proteólisis.
Luminosidad: la falta de sol disminuye la actividad fotosintética, perjudicando la proteosíntesis.
Carpidas, labranzas y trabajos con cortes de raíces y podas mal hechas, perjudican el metabolismo normal de las plantas, que tienen que curar el daño, aumentando la proteólisis.
Suelos: la buena fertilidad de un suelo, por sus condiciones físicas adecuadas y la buena diversidad de nutrientes, aumentan el poder de absorción y de elección de las plantas, favoreciendo la proteosíntesis. Al contrario, suelos pobres, muy trabajados, desgastados, compactados, disminuyen la capacidad de las plantas de absorver nutrientes así como su elección, perjudicando la proteosíntesis.
Especie o variedad de la planta: la adaptación genética de la planta al lugar de cultivo (mayor capacidad de absorber nutrientes por las raíces y mayor capacidad fotosintética de las hojas, por ejemplo), aumenta su poder de proteosíntesis.
Agrotóxicos: la aplicación de agrotóxicos provoca, directamente (efectos sobre la planta) o indirectamente (efecto sobre el suelo), una disminución de la proteosíntesis.
Fertilizantes químicos solubles concentrados: esos productos (urea, NPK, clorato de potasio, superfosfato) disminuyen la proteosíntesis de las plantas, por la alteración de su metabolismo.
Fertilizantes minerales de baja solubilidad: esos productos (fosfatos naturales, calcárea, restos de mineralización), en cantidades moderadas, aumentan la proteosíntesis en las plantas por que se tornan gradualmente disponibles para la absorción por las raíces y estimula su crecimiento, aumentando su capacidad de buscar agua y nutrientes del suelo. Ellos no perjudican la macro y micro vida del suelo, al contrario de los fertilizantes químicos solubles concentrados.
Abonos orgánicos: la materia orgánica aplicada al suelo aumenta la proteosíntesis en las plantas, por sus compuestos orgánicos y por su diversidad en macro y micro nutrientes. Ese factor va a ser detallado más adelante, con su importancia fundamental.
Protectores naturales: esos productos (cenizas biofertilizantes, suero de leche), por las sustancias orgánicas que tienen y por la diversidad de micronutrientes, ejercen una acción benéfica sobre el metabolismo de las plantas, aumentando la proteosíntesis.
Fig.: 1: Una proteína está compuesta por una secuencia de aminoácidos. Las plantas que están en crecimiento juntan aminoácidos para formar las proteínas.
Fig.: 2. Para que los aminoácidos se junten y formen proteínas son necesarias las enzimas.
Las enzimas necesitan de una nutrición balanceada y completa para actuar.
Fig.: 3. La savia transporta proteínas y aminoácidos, azúcares y nitratos para los puntos de crecimiento de la planta.
Fig: 4. Por eso, el uso de agrotóxicos, las fertilidades equilibradas y la falta de buenas condiciones para la planta perjudican este mecanismo.
Fig: 5. Cuando esto ocurre, la savia queda cargada de aminoácidos libres, azúcares y nitratos. Estos son los alimentos preferenciales de hongos, bacterias, ácaros, nematodes e insectos
Efectos de los agrotóxicos y fertilizantes concentrados sobre las plantas
Todos los agrotóxicos son capaces de entrar en la planta por las hojas, raíces, frutos, semillas, tallos o troncos.
Todos los agrotóxicos pueden disminuir la respiración, transpiración y fotosíntesis de la planta, reduciendo la proteosíntesis (formación de proteínas), perjudicando la resistencia de las plantas.
Agrotóxicos y fertilizantes químicos solubles (ácidos y salinos) destruyen microorganismos útiles del suelo, perjudicando todos los procesos de extracción de nutrientes (fósforo, calcio, potasio, nitrógeno y otros). También acaban con la fijación del nitrógeno, por las bacterias de las raíces de las leguminosas, y con la liberación de fósforos y muchos otros minerales, hechas por las micorrizas.
Esos productos destruyen lombrices y otros pequeños organismos altamente benéficos para la agricultura.
Los agrotóxicos aumentan el poder de acción y reproducción de los insectos que sobreviven a una pulverización, además de aumentar la resistencia genética de esos insectos contra el veneno. Destruyen, también, los llamados enemigos naturales.
Fungicidas como Zineb, Maneb y Dithane causan virosis (enfermedades y provocan el ataque de ácaros en varias plantas después del tratamiento)
Los fertilizantes solubles tienen productos tóxicos en su fórmula y tienen concentraciones exageradas, que causan problemas en el crecimiento de las plantas, alteran su metabolismo y disminuyen la proteosíntesis.
Todos los grandes problemas con insectos y microorganismos en los cultivos comenzaron después de la invención y utilización de los agrotóxicos y fertilizantes concentrados. Antes de eso, plantaciones, en todo el mundo, eran mucho más sanas.
Protección de las plantas por aumento de la proteosíntesis (formación de proteínas)
“El humus adicionado al suelo aumenta bastante la absorción de los minerales del suelo a las raíces de las plantas”(Albert Howard; 1947)
El abonado del suelo con materia orgánica es la mejor manera de estimular la proteosíntesis en las plantas y con eso aumentar su resistencia al ataque de insectos, ácaros, nematodes y microorganismos
La materia orgánica aumenta la resistencia de las plantas porque:
Aumenta bastante la capacidad del suelo en almacenar agua, disminuyendo los efectos de las sequías (Fig. 8).
Aumenta la población de lombrices, hongos benéficos, bacterias y varios otros organismos útiles
Aumenta significativamente la capacidad de las raíces en absorber minerales del suelo, cuando se compara con suelos que no fueron tratados con materia orgánica.
Posee en su constitución los macro y micro nutrientes en cantidades bien equilibradas, que las plantas absorben conforme a su necesidad en calidad y cantidad. Con eso, el nivel de proteosíntesis aumenta. Los micronutrientes son fundamentales para la proteosíntesis, tanto como constituyentes, como activadores de las enzimas que regulan el metabolismo de la planta.
La materia orgánica es fundamental en la estructuración del suelo, por causa de la formación de grumos. Esto aumenta la penetración de las raíces y la oxigenación del suelo.
Existen sustancias de crecimiento en la materia orgánica que aumentan la respiración y la fotosíntesis en las plantas (fitohormonas).
2ª Conclusión: Está probado, en todo el mundo, que la utilización de la materia orgánica en el suelo aumenta bastante la resistencia de las plantas. Hasta animales tratados con forrajes producidos en suelos ricos en materia orgánica, son mucho más resistentes a las enfermedades comunes.
Las principales consecuencias son: menor gasto de insumos caros, ausencia de “plagas y enfermedades”, mayor rentabilidad de los cultivos y condiciones para una vida mucho más saludable.
Métodos de la agricultura regenerativa o ecológica.
A. Abonos verdes.
Cultivos de plantas que enriquecen al suelo con nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y micronutrientes. También aumentan su disponibilidad para las raíces, a través de microorganismos asociados a ellas y proveen materia orgánica para servir de alimento a la vida del suelo. Esas plantas pueden ser gramíneas, leguminosas, hierbas nativas, arbustos o árboles.
B. Fertilización mineral
Fertilizaciones moderadas de calcio, fósforo, potasio y magnesio, con productos de solubilidad lenta, como polvo de rocas y resto de minerales.
C. Abonos orgánicos
Uso de estiércol maduro, compuestos fermentado, cobertura muerta, ricos en microorganismos útiles, macro y micro nutrientes, antibióticos naturales y sustancias de crecimiento. Cuando el suelo ya tuviera una buena actividad biológica, es posible usar estiércol fresco y vegetales no descompuestos, que puede ser dejados en la superficie del suelo o incorporados. Si fuera necesario incorporarlos, es fundamental hacer un manejo bien superficial, con un máximo de 5cm. de profundidad.
D. Evitar fertilizantes químicos.
No usar fertilizantes con alta solubilidad, que matan los organismos útiles al suelo, por su acidez y salubridad. También desequilibran la fisiología de las plantas porque, debido a la alta concentración entran a la savia por la presión del agua, no dando a la planta, posibilidad de escoger lo que ella precisa absorber. Esto es exactamente lo contrario que ocurre con los abonos orgánicos.
Los fertilizantes químicos también convierten las raíces de las plantas en “viciadas”, pues ellas quedan atrofiadas y no se desarrollan.
E. No usar agrotóxicos.
Los agrotóxicos contaminan los alimentos con residuos, intoxican y matan personas. Además de eso, dejan a las plantas menos resistentes al ataque de insectos, ácaros, nematodes, hongos, bacterias y virus.
F. Usar protectores naturales
Pueden ser usados productos que estimulan el buen funcionamiento de la planta, cuando son pulverizados o esparcidos sobre ellas. Por ejemplo: estiércol líquido fermentado, enriquecido con macro y micro nutrientes; agua de lombricompuesto, cenizas; suero de leche diluido; caldo bordelés y caldo sulfocálcico.
Si fuera necesario en una emergencia, usar productos a base de extractos vegetales de rápida degradación, como piretro (extraído de la flor del crisantemo), caldo de tabaco, timbó o aceite mineral.
G. Consociación y rotación de cultivos.
Usar plantas de diferentes familias, con diferentes necesidades de nutrientes y diferentes tipos de raíces, que se complementan.
Ejemplo: Gramíneas (maíz) x leguminosas (poroto negro).
También pueden ser usadas plantas consideradas como “indicadores”, que en verdad son indicadoras de las condiciones del suelo. Ellas producen bastante materia verde, retiran de capas profundas del suelo diversos minerales y los dejan disponibles para los cultivos, después de ser cortadas
Ejemplos: guandú
H. Reciclaje de residuos.
Utilización de técnicas sencillas y baratas con insumos producidos en la propiedad o próximo a ella. Por ejemplo: residuos de ingenios, aserraderos, mataderos, aceiteras, que generalmente son arrojados a arroyos y nacientes y que, en vez de contaminar las aguas, pueden enriquecer el suelo.
I. Observación de la naturaleza y aprendizaje permanente de sus lecciones.
Debemos aprender a dialogar con la naturaleza, observar sus indicadores biológicos y trabajar junto con ella a favor de nuestros cultivos.
Consideraciones finales.
La base de toda la producción agrícola es el suelo, que a su vez es un organismo vivo.
B. Debemos dar a ese organismo vivo todas las condiciones para que pueda desarrollarse con salud. Esto significa estimular al máximo la vida del suelo.
C. Para cualquier acción mal hecha (fertilización química soluble concentrada, falta de materia orgánica, falta o exceso de agua, falta de luz, uso de agrotóxicos, trato culturales errados), provocará siempre una reacción de la naturaleza, en la forma de ataque de algún agente, como de insectos, ácaros, nematodes y microorganismos, indicando el error de manejo.
D. La manera correcta de proteger las plantas de los insectos y microorganismos, es prevenir el ataque de éstos agentes de la naturaleza, dando a ésas plantas, a través del suelo, una alimentación saludable y equilibrada. La forma más fácil y barata de conseguir eso es a través de los abonos orgánicos, o sea, aplicando compuestos, estiércol, residuos, abonos verdes y restos de cosecha.
Lo importante es mantener un paisaje equilibrado,
donde cada árbol, pájaro, cultivo,
sea como los órganos del cuerpo:
todos dependen entre sí y la salud de uno
es la salud de todo el conjunto, incluyendo el hombre.
Bibliografía
CHABOUSSOU, Francis: plantas enfermas por el uso de agrotóxicos
(A teoría da trobobiose). L&PM Editores. Porto Alegre, 1987.
HOWARD, Albert: Um testamento agrícola. Imprensa Universitária Estado 63.
Santiago do Chile. 1947.
LUTZEMBERGER, José A: Artigo: A revolucáo agronómica. Revista Manual de Agricultura Orgánica. Editora Abril, 1991.
PRIMAVESI, Anna M: Manejo ecológico do solo. Editora Nobel. Sao Paulo.
1990
VIVAN, Jorge Luiz: Pomar ou floresta: principios para manejo de
agroecossistemas. Caderno de T. A. Rio de Janeiro. 1993
Trofobiosis para Agricultores 1