Manual de buenas costumbres


El arte de las buenas maneras: recibir en casa.


El anfitrión es la persona que tiene invitados a su cargo. Es decir, aquella persona que recibe y se encarga de atender a los mismos. Aunque todo ello está muy relacionado con el resto de temas protocolarios (qué ponerse, qué organizar para, tratamiento, fórmulas de cortesía, etc.), aquí daremos los principales puntos que debe cuidar una persona para ser un perfecto anfitrión sexual. Saber atender a nuestros invitados es una garantía de éxito en cualquier ámbito de nuestra vida (social, laboral e incluso familiar).


1) Ordenar la casa. Lo primero que hay que hacer para recibir en casa a un chico que has conocido en el chat, y que nunca has visto en persona, es que las distintas estancias permanezcan ordenadas y limpias.


2) Crear buen ambiente. Para ello puedes valerte de los trucos más clásicos como, por ejemplo, bajar las persianas, utilizar luces indirectas o tenues, poner alguna vela encendida (de las velas no hay que abusar, queda mal), poner música que no denote excesivamente cuáles son tus gustos preferidos, o encender alguna barrita de incienso que no sea muy empalagosa.


3) Aseo personal. Una buena ducha media hora antes de la cita te garantiza, tanto en verano como en invierno, que tu cuerpo permanezca limpio y fresco durante toda la velada. Una crema hidratante corporal, a ser posible sin perfume, conseguirá que tu piel esté más apetecible y atractiva. Es muy importante tener cuidado con los perfumes; el abuso de este producto puede echar a perder la velada. También puedes aplicarte una lavativa en caso de que tu ligue sea activo y supongas que va a tener la intención de penetrarte.


4) Llega la visita. Suena el timbre, tu visita debe de estar en la puerta.
Puedes echar un vistazo a través de la mirilla por razones de seguridad, pero no es correcto estar "radiografiando" un buen rato cómo va o cómo son sus bíceps, puesto que se suele notar en la misma mirilla. No debes hacer esperar a la gente en la puerta. Una vez abierta, no te detengas a charlar junto a ésta y mucho menos para decirle que te suena su cara. Invítalo a pasar y cierra la puerta. También tienes que evitar que sea el perro, en caso de que lo tengas, el que reciba a tu invitado.


5) En casa. Ya que se trata de la primera visita, puedes ofrecerte a enseñarle la casa, aunque por regla general nunca se muestran ni la cocina ni los baños. Como anfitrión debes preguntarle si desea tomar algo. No es conveniente abandonar a la visita y dejarlo solo en ningún momento.


6) Conversar. Como anfitrión tienes que ser capaz de establecer conversación y de introducir temas para la misma. Este momento ha de ser aprovechado para observar a tu invitado. Una buena estrategia es invitarle a sentarse en el sofá y, sentándote junto a él, hablarle mientras aprovechas cuidadosamente para rozar alguna parte de tu cuerpo con la de tu ligue.
 

7) Introducir el tema del sexo seguro. Hablar del tipo de sexo que vais a practicar es una buena estrategia para no llevarte sorpresas en el momento de mayor tensión sexual. Preguntar cómo le gustaría correrse te va a permitir detectar si ese chico practica sexo seguro o no. Si su respuesta es ambigua, te toca a ti soltar alguna frase del tipo: “me gustaría mucho que te pusieras un condón en la polla y te corrieras en mi boca”. De esta forma le estás indicando una de tus prácticas preferidas, a la vez que queda claro que las cosas se van a hacer correctamente. Esta conversación también ayuda a evitar que, en el momento de ponerse el condón, a ambos se os pasen por la cabeza pensamientos como: “me siento incómodo”, “a mí las cosas me gustan al natural” o “creo que tenemos confianza mutua”.


8) ¿En el sofá o en la habitación? Generalmente, los primeros escarceos es aconsejable que los realices en el sofá. La confianza ya obtenida y la cercanía de los cuerpos facilitan los primeros contactos eróticos. Pasar a la habitación o quedarse en el sofá depende, tanto de la comodidad de éste como del morbo que te produzca un lugar u otro. En cualquier caso, ir progresivamente quitándole la ropa es un paso imprescindible para demostrarle tus buenas maneras. No ordenes la ropa que le vallas quitando, déjala caer al suelo con elegancia. Jamás pongas tus zapatos uno junto al otro y nunca con los calcetines dentro de ellos.


9) El camino más sencillo: hacer fácil lo difícil. Una vez hayáis llegado a un punto de excitación suficiente y en el caso de que tu ligue esté abierto de piernas esperando que lo penetres, coge un condón que habrás dejado, anteriormente, en un lugar cercano a la cama (el más aconsejable es la mesita de noche), de manera que no tengas que levantarte ni cambiar excesivamente la postura que habéis adoptado. Tener los condones preparados y a mano te permite que la utilización de este método anti-enfermedades de transmisión sexual no constituya un handicap en el protocolo sexual.


10) Técnica del uso del condón. Una vez que tengas el envoltorio en la mano no rasgues el plástico con la boca como si fueras un vaquero. Rómpelo con los dedos apartando un poco la goma de la zona del envoltorio por la que vas a rasgarlo. Cuando lo tengas en la mano, comprueba por medio de un vistazo hacia qué parte se desenrolla el condón y colócalo en la punta de tu pene apretando con los dedos el depósito para el semen que hay en la parte superior. Una vez lo hayas deslizado hasta desenrollarlo completamente, es de gran importancia, y una muestra de que has aprendido a cultivar los buenos modales, untar generosamente tanto tu pene como el ano de tu ligue con crema lubrificante. La adecuada para esta situación es la que sea compatible con los preservativos de látex, es decir, la hidrosoluble. A la hora de realizar tus compras de condones es importante que te asegures de que no estén caducados. Esos condones que llevas guardando en la guantera del coche durante meses es mejor que los tires.


11) Aprende modales. Mientras penetres a tu ligue, de vez en cuando comprueba simplemente con el tacto que el condón se mantiene en su sitio, así como el grado de lubricación en que se mantiene. No escatimes en crema: la tacañería no es de buena educación. Córrete a gusto y haz que tu ligue disfrute al máximo.


12) Al rescate de la cortesía. Como es de esperar, si has seguido todas estas recomendaciones, el orgasmo habrá sido muy satisfactorio, pero no debes pretender que tu pene se quede dentro de su recto por muy calientito que esté. Saca tu pene antes de que pierda erección, sujetando el condón para que no se deslice dentro del recto de tu ligue. Puedes utilizar una toallita húmeda para hacer esta operación. Una vez sacado el preservativo es importante que realices un nudo, para que el semen no se salga y lo deposites en el suelo de la habitación, para luego tirarlo a la basura. Es correcto terminar el protocolo sexual con el establecimiento de una situación afectiva, mostrándole, como muestra de agradecimiento, tu cariño post-corrida.


13) El milagro del protocolo. Como bien sabes, algunos ligues, al terminar el protocolo sexual, se visten rápidamente y se largan. A otros les da por hablar, y de estos últimos algunos terminan follando otra vez contigo. Hacerlo bien te beneficia. El milagro del protocolo sexual consiste en ir resolviendo, por la vía de la cortesía y el respeto, y ligue tras ligue, los infinitos e inéditos problemas que ha implicado el paso de una sexualidad liberada de las enfermedades de transmisión sexual, gracias a los antibióticos, a una sexualidad condicionada por una enfermedad que hasta hoy en día no tiene curación. La buena educación sexual nos beneficia a todos.