PAZ Y BIEN
Katia Aguilar Orellana
Un saludo de PAZ y BIEN a todos los jóvenes y grupos juveniles de los diversos centros Católicos.
Me es grato poder compartir con todos mi experiencia como una joven católica, fuera de Bolivia (Montero), residente en España. Ha pasado mucho tiempo (varios años) desde el día que salí de mi país, por motivos de estudio y superación personal en el extranjero.
Las experiencias vividas han sido muchas, por lo cual solo daré a conocer una visión general de mi experiencia y lo que he aprendido durante estos años.
Desde que llegue a España mi vida dio un cambio en todos los sentidos. Cuando llegue a Almenara (Castellón) donde aun permanezco, en principio todo era ajeno a mí y lo más duro fue adaptarme a nuevas costumbres y formas de vivir. En el camino he tenido bastantes bajones interiores que he ido superando: no comprendía nada de lo que estaba viviendo, solo sentía tristeza y confusión que me invadía y me consumía día a día.
Llego el momento más esperado: ir a la universidad. Al frecuentar las aulas y a los jóvenes universitarios, supe qué me pasaba: vi en la juventud cierta aspereza y frialdad, mucha falta de Dios en sus vidas; tan distinto a lo que yo había vivido. Yo me sentía rara e intenté muchas veces hablar de Dios con ellos pero solo conseguí que me vieran como icono de iglesia, y por todo ello solo me quedó soportar muchas burlas.
El dolor que sentía era fuerte, tan fuerte que llegue al punto de querer volver a mi Bolivia, pero fue ahí donde Dios actuó y me dio fuerzas para seguir: me dije a misma que si Él me hizo venir hasta aquí, todo lo que me sucede tiene una razón, un motivo grande que solo Él sabe y el pasar el tiempo nos lo va revelando, solo debemos confiar, esperar en el porqué sus planes son maravillosos. Después de la experiencia vivida agradezco todo, solo sé que Él me dio una oportunidad de superación en el extranjero para estar al servicio de los demás, y todo ello con humanidad y humildad en el pueblo que vivo, aunque no niego que me gustaría volver, pero aún no es el tiempo de regresar.
Por lo comentado anteriormente les digo que con Él todo es posible, lo que sucede es por una razón que solo el tiempo nos lo revela. Con 22 años cumplidos puedo decir que la vida en España es difícil: la fe se vive de diferente manera; se respetan mucho las fiestas de la Iglesia pero se participa poco, reconozco que el calor humano que tenemos en Bolivia no se compara con nada, porque la gente responde a las actividades que realiza la Iglesia. Aun recuerdo cuando yo iba a Misa o participaba en los retiros espirituales, la experiencia era distinta porque sentía en mi interior el fuego del Espíritu que me quemaba, sentía como que alguien me llevara en sus brazos. Pienso que ese sentir que Dios estaba conmigo, y lo experimentaba con intensidad, desde que estoy aquí no lo he vuelto a sentir, aun sabiendo que Dios está conmigo; reconozco que el ambiente y las personas que me rodeaban permitían que esto fuera intenso y profundo, sabía que la mayoría estaba sintiendo lo mismo que yo en el corazón. En cierta manera la frialdad religiosa de aquí es como un viento helado del que tienes que aprender a protegerte.
Aquí la vida religiosa es diferente por diversas razones, hay mucha libertad en todos los sentidos, la iglesia se llena solo de gente adulta (como se dice es “el viejo mundo” y creo que con esto se cumple el dicho), la gente joven no se ve implicada en las cosas de la Iglesia y si lo están es visto mal frente a los demás jóvenes. Hace falta avivar el fuego del Espíritu Santo. Intente hacerlo, a decir verdad, pero la juventud no responde. No lo tomo a mal, más por el contrario lo entiendo: porque para que esto suceda la sociedad con sus diferentes etapas, cambios y avances, ha dado como resultado una sociedad en la que se pone en primer lugar el desarrollo tecnológico, el materialismo y el consumismo. A simple vista se puede notar: la mayoría de las personas se diferencian y se clasifican unas a otras por quién está a la última moda o quién tiene lo último que ha salido.
También comentar que los bolivianos que viven aquí en España, algunos sí que se asisten a alguna parroquia y otros lo dejan: se desarraigan. Todo es consecuencia de la vida y el ambiente que impera: las personas cambian por completo porque para algunos es demasiado duro aceptar haber dejado a la familia, especialmente cuando hay hijos de por medio, unos se refugian en Dios, otros en el alcohol y en vidas desordenadas. Es duro para la mayoría de ellos, pero también sé que en pocos años llegarán al mismo punto que dejaron: Dios; ya que no se puede seguir sin Él y tengo la esperanza que todo cambiará para bien.
Un mensaje a todos los grupos juveniles para animarlos a que sigan adelante y no se aparten del camino de Dios: sin Jesucristo no se puede continuar; si lo haces no tiene rumbo tu vida, aunque os digan que estáis locos (o que sois “frikis”). En cambio reconozcan que están “locos” pero por amor al Padre-Dios; no olvidéis que todas las cosas suceden por un motivo y solo Él lo sabe; sé que hay muchas caídas en este camino, lo digo porque yo aun caigo, pero debemos ser fuertes y levantarnos y pedirle a Él fuerzas para seguir. Sé que Él siempre nos espera con su perdón y su gran corazón misericordioso, sin importar las veces y la gravedad con que tomamos el pecado, solo tenemos que arrepentirnos de corazón y acudir a la Confesión. Con estas palabras de S. Pablo: “TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE”, se puede todo. A mí me fortalecen día tras día, porque Dios nos ama tal y como somos: Jesús se entregó, murió y está vivo por Amor a nosotros.