EXAMEN
Y CORRELACIÓN DE LAS OBRAS
LA NOVELA
Las Intermitencias de
la muerte contiene sin numerarlos 15 capítulos
distribuidos en 274 páginas y por su estructura, aunque no
explícitamente, cuenta con dos partes muy claramente
definidas, del capítulo 1 al 8 y del 9 al 15.
Originalmente escrita en
idioma portugués, su traducción al castellano está
validada por una persona de la más alta confianza del escritor
(su esposa Pilar del Río) y avalada por la editorial
Alfaguara.
Con un lenguaje sencillo
y coloquial existe fluidez en el relato, partiendo de una panorámica
general en tercera persona y con particulares diálogos de
algunos personajes, unos secundarios y otros que son principales en
cada una de las dos partes.
En la primera parte son
personajes principales el primer ministro, el cardenal y el director
de televisión; de manera secundaria lo están los
integrantes de la familia que huye al país vecino, los
ministros de carteras, los profesionales de los velatorios, compañías
de seguros, hospitales y casas de la tercera edad; son personajes
incidentales la reina madre, el rey, el papa y los miembros de la
mafia; constituyen papeles menores los soldados, los viejos, los
brujos y filósofos y demás ciudadanos.
En la segunda parte los
personajes principales son la muerte, claramente representada en tres
acepciones: invisible, como esqueleto y disfrazada como una elegante
dama, y el violonchelista del que se enamora. Personajes secundarios
lo son el perro y la guadaña, y otros menores son el taxista y
el hotelero.
El tema central de la
novela es la repentina ausencia de la muerte que desata en primera
instancia la sorpresa, la incredulidad, el regocijo, para dar paso
primero a la preocupación y después al caos que
desencadena hasta la presumible resolución dada por el regreso
de la misma.
El desarrollo de la obra
está dado de la siguiente manera:
En la primera parte que
se caracteriza por contextualizar la obra y presentar una panorámica
general del país y sus ciudadanos y un cuadro general de la
situación, de manera muy descriptiva:
Introducción en
que se da el planteamiento básico de la ausencia de muerte.
Accidentes sin graves
consecuencias.
Confirmación de
los hechos a partir de los reporteros.
Confusión entre
autoridades políticas y eclesiásticas.
Papel preponderante de
los medios de comunicación en cuyos diarios se difunde de
manera llamativa y humorística el fenómeno.
Discusión entre
eruditos sobre las causas del fenómeno.
Atribución del
fenómeno a una cuestión cósmica.
Posición política
y religiosa.
Fiesta ciudadana.
Crisis de hospitales,
funerarias, compañías de seguros y casas de la tercera
edad.
Crisis por el pago de
pensiones.
Escenas de familia rural
desesperada por la agonía de uno de sus miembros y decisión
de cruzar la frontera para hacerlo morir.
Vigilancia de soldados
en la frontera para evitar el cruce de seres agonizantes.
Presencia de la “maphia”
y colusión con autoridades corruptas.
Aviso de la muerte de su
regreso mediante una carta.
Comunicación por
los medios del regreso de la muerte.
Parálisis y
confusión de la ciudadanía.
Intervención de
terapeutas de la mente.
Satisfacción de
prestadores de servicio por la reanudación normal de sus
actividades.
En la segunda parte donde
se restringe la atmósfera a una relación de pareja:
Adopción de una
personalidad femenina por parte de la muerte.
Disposición a
hacer efectivos los avisos particulares de mortandad.
Regreso de la mortandad
a partir de un albañil que caerá al empujarlo el
personaje de la muerte.
Entrada de la muerte al
concierto del violonchelista.
Seducción de la
muerte al músico.
Encuentro amoroso entre
muerte y violoncelista en casa de éste.
Por capítulos
Cap. 1. Introducción
/Accidentes en carretera/ Investigación de reporteros /
Posición religiosa / Explicación científica del
fenómeno.
Cap. 2. Titulares
periódicos / Fiesta popular / Crisis sectores profesionales
(hospitales, funerarias, compañías de seguros).
Cap. 3. Discusión
especialistas y filósofos / Oraciones / Familia que sale a la
frontera.
Cap. 4. Continuación
del éxodo a la frontera / Vigilantes opositores al éxodo
/ Transacciones con la mafia.
Cap. 5. Despliegue de
fuerzas del ejército en la frontera.
Cap. 6. Disertación
filosófica / Debate religioso.
Cap. 7. Sobre violeta
dirigido al director de televisión / Anuncio por TV del
regreso de la muerte / Junta del presidente de funerarias y muerte
prematura y repentina por infarto.
Cap. 8. Regreso de la
mortalidad general/ Certificación de los muertos por los
médicos / Nuevos titulares en la prensa por el retorno de la
muerte / Festejo por el retorno a la normalidad.
Cap. 9. Flash back para
visualizar las acciones de la muerte desde que dio su aviso / Reparto
de cartas color violeta / Asistencia de terapeutas de la mente a
desesperados.
Cap. 10. Dilema de la
muerte ante la devolución de carta dirigida al violonchelista.
Cap. 11. Visita invisible
de la muerte a la recámara del músico.
Cap. 12. Revisión
de los expedientes de los mortales por la muerte.
Cap. 13. Plan de la
muerte a partir de examinar al músico.
Cap. 14. Transformación
de la muerte en mujer / Plan para empujar en dos semanas a un
albañil / La muerte se hospeda en un hotel.
Cap. 15. Desenlace /
Seducción a violonchelista / Enamoramiento.
El estilo en la primera
parte está cargado de humorismo e ironía para presentar
los hechos, lo cual no tiene el mismo peso en la segunda parte en que
se adopta un tono místico y poético.
El mensaje que el lector
puede rescatar de la obra está dado por la reflexión de
que la inmortalidad o eternidad no representa un valor supremo y que
la mortalidad es la mejor opción humana, acompañada
ésta de la necesidad de satisfacer el afecto y el amor.
EL CUENTO
¡Últimas
noticias! es un cuento de 10 páginas sin divisiones de ningún
tipo.
Escrito originalmente en
español.
Escrito con un lenguaje
sencillo y coloquial que le da fluidez al relato que parte de una
panorámica general en tercera persona y con brevísimos
diálogos de personajes secundarios.
No se destacan personajes
principales que tengan un peso específico en el desarrollo de
la obra. Todos mantienen una equidad en el argumento y son:
periodistas y locutores, gobernantes, el papa, científicos,
médicos, psiquiatras, dueños de hospitales, velatorios,
panteones y compañías de seguros, policías,
ladrones, soldados; los personajes que llegan a tener un diálogo
son una pareja joven y otra de ancianos.
El tema central del
cuento es la repentina ausencia de la muerte que desata en primera
instancia la sorpresa, la incredulidad, el regocijo, para dar paso
primero a la preocupación y después al caos que
desencadena hasta la presumible resolución dada por el regreso
de la misma.
El desarrollo de la obra
está dado de la siguiente manera, siempre desde una
perspectiva general:
Introducción en
que se da el planteamiento básico de la ausencia de muerte.
Accidentes sin graves
consecuencias.
Confirmación de
los hechos a partir de los reporteros.
Papel preponderante de
los medios de comunicación en cuyos diarios se difunde de
manera llamativa y humorística el fenómeno.
Fiesta ciudadana.
Atribución del
fenómeno a una cuestión cósmica.
Declaración de
autoridades políticas y eclesiásticas.
Posición política
y religiosa.
Crisis de hospitales,
funerarias, compañías de seguros y casas de la tercera
edad.
Crisis generalizada.
Incremento de robos y
refuerzo policial.
Persistencia de
conflictos y sostenimiento de soldados en luchas cuerpo a cuerpo.
Intervención de
psiquiatras para paliar el nerviosismo.
Regreso de la mortandad
a partir de un trabajador que cae.
Incredulidad y alivio de
la ciudadanía.
El estilo es muy
descriptivo y por la misma presentación de los hechos hay
rasgos de humorismo e ironía, donde también tiene peso
la lección moralizante.
El mensaje que el lector
puede rescatar de la obra está dado por la reflexión de
que la inmortalidad o eternidad no representa un valor supremo y que
la mortalidad es la natural y mejor opción humana.
CORRELACIÓN
ENTRE LAS OBRAS
Es claro que se trata de
dos géneros diferentes: la novela y el cuento. No obstante, la
primera sobre todo en sus páginas iniciales toma como
referente el relato fantástico.
Ambas obras parten del
mismo supuesto de que nadie muere, la única diferencia es que
la novela constriñe el fenómeno a un país y el
cuento lo generaliza al mundo. En ambos casos se subraya
cronológicamente la ausencia de muerte en el reciente día
(“Al día siguiente no murió nadie/”No murió
nadie ayer”) y en las últimas horas (“entre
diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas”/”en unos de
día en otros de noche”).
Ambas obras presentan un
similar hilo conductor.
El propio autor menciona
en la pág. 58 que hasta entonces había dado “una
visión panorámica de los hechos”.
Son los dos primeros
capítulos de la novela los que contienen la mayor parte de
similitudes y planteamientos del cuento. Posteriormente se
encuentran salpicadas en el resto de los capítulos otras ideas
sustantivas, pero las menos.
En las dos obras son los
profesionales del periodismo los que investigan y confirman la
inexistencia de muertes pese a los más drásticos
accidentes que similarmente ocurren en carreteras, no en avenidas o
calles. La novela mantiene la gravedad de enfermos y accidentados; el
cuento los cura mágicamente.
Los medios de
comunicación juegan un papel central en la difusión de
la noticia en las dos obras.
En ambos casos los
periódicos dan cuenta del hecho en singulares y llamativos
titulares que ridiculizan a la propia muerte (“los más
diversos y sustanciosos titulares”/”sin faltar aquellos
encabezados ingeniosos”).
En las dos obras se gesta
un júbilo general y se da una sola proclama (“ahora sí
la vida es bella”/”no vamos a morir, no vamos a morir”).
Para ambos escritos el
fenómeno se presume de origen eventual (“Una nueva y tal
vez fugaz apariencia”/”rumores de que esto fuera
eventual”).
Para sendas obras la
explicación científica no es concluyente pero de la que
más se presume es la ligada a un fenómeno cósmico
(“una alteración cósmica”/”una
variación de la órbita”).
Constituye un rasgo
particular para las dos obras la presencia y opinión
únicamente de la religión católica y en
particular por su representante el papa.
Se asienta en ambas obras
literarias el desencadenamiento de problemas económicos y
políticos. La novela los desarrolla ampliamente sobre todo en
la parte en que la “maphia” corrompe a las autoridades.
El cuento sólo las enuncia.
En ambos trabajos no sólo
se desarrollan los problemas, sino que se enuncia la presencia del
caos (“pavoroso caos que se nos viene”/”el caos era
aterrador”) y también se refiere la palabra crisis
(“Aunque la palabra crisis no sea ciertamente la más
apropiada”/”la gente resentía los efectos de la
crisis”), incluso en la novela parece entrar forzadamente la
idea.
Se expresa en las dos
obras el problema poblacional que causa el fenómeno (“una
presión demográfica en aumento”/”la tasa de
natalidad crecía, la de mortalidad ya no existía”).
La crisis de los
servicios es palpable en ambas obras justamente en los centros
hospitalarios, en los servicios de inhumación y en las
compañías de seguros (“en peligro la
supervivencia de nuestra industria...de compañías de
seguros”/”las empresas de seguros de vida...resentían
quiebras”.
Si bien la novela ubica a
los soldados en una frontera como vigilantes y el cuento en los
campos normales de batalla, se presume en ambos casos que los
soldados son inermes a las armas bélicas (“tenían
la certeza que no iban a morir”/”optaron...luchar
primitivamente cuerpo a cuerpo”).
Aunque la novela juega
con los avisos de muerte entre los ciudadanos, se da una muerte
prematura y al final deja en suspenso el retorno, claramente se
advierte la voluntad de la muerte por reiniciar su trabajo a partir
de empujar a un albañil al precipicio; el cuento señala
nítidamente que la muerte vuelve a partir de la caída
de un trabajador (“un albañil distraído...nuestro
turno de caer del andamio”/”un trabajador tras caer desde
un piso doce”).
Cuando la muerte se
disemina es semejante su descripción ( “descansaron en
paz por obra e un instante único....cargado de una potencia
mortífera”/uno tras otro, casos similares, por aquí
un infartado, por allá un atropellado”), así como
la reapertura de los servicios.
En ambas obras se expresa
la importancia y significado que para la población realmente
tiene de nuevo la mortalidad (“el ya no esperado regreso a la
normalidad...otra cosa que el natural alivio”/”acogieron
la vuelta a la normalidad y, más que eso, a la naturalidad”).
Hay evidente parafraseo
en situaciones particulares: “Al día siguiente no
murió nadie” por “no murió nadie
ayer”; “entre diurnas y nocturnas” sustituyendo “en
unos de día en otros de noche” ; “los más
diversos y sustanciosos titulares” por “aquellos
encabezados ingeniosos”; “titulares exclamativos”
por “encabezados llamativos”, “una alteración
cósmica” por “una variación de la
órbita”; “un albañil” por “un
trabajador”; “regreso a la normalidad”
por “vuelta a la normalidad”.
CONCLUSIONES
A pesar de considerar la
multiculturalidad y el molde de producciones literarias realizadas
en diferentes latitudes e idiomas, casi al mismo tiempo y la
similitud de su temática y tratamiento, los paralelismos son
asombrosamente singulares.
Estructuralmente la novela está
partida en dos, no sólo en temática, sino en estilo,
lenguaje, ritmo. De tal suerte, el argumento inicial varía
del de la segunda parte.
No obstante que las ideas son
universales, no se puede pensar que las concordancias entre las
obras sean meras “coincidencias”, sino consciente
aprovechamiento (dolo) de las plasmadas previamente en un escrito y,
por lo tanto, una demostrable correlación entre las dos
obras.
Por lo anterior se presume una
derivación de la novela a partir del cuento.
Saramago,
José, Las intermitencias de la muerte, Alfaguara,
México, 2005, 274 págs.
Huerta,
Teófilo, “¡Últimas noticias!”
dentro de La segunda muerte y otros cuentos de fúnebre y
amorosa hechura, Ed. Quetzalcóatl, México, 1987.
02/08/2006