EDUCACIÓN FÍSICA, DEPORTES Y RECREACIÓN: PROBLEMA DE ESTADO
MICHELI ORTEGA ESCOBAR
CÁSSIA DAMIANI
BRASIL[1]
El II foro MERCOSUR, Latinoamericano y del Caribe, representa la oportunidad impar de reunir un colectivo empeñado en la discusión ampliada de la realidad del desarrollo, presente y futuro, de la Educación Física, el Deporte y la Recreación en los pueblos latinos y del Caribe, llamados emergentes. Sin embargo, es necesario que en el debate sobre los problemas que nos afectan abandonemos el discurso meramente denunciador, hoy reconocidamente agotado. De tanto levantar datos y cifras estadísticas sobre la miseria, el hambre, la cesantía, el aumento de enfermedades transmisibles, la corrupción, la violencia, las drogas, la muerte de adolescentes, en fin, la barbarie, las palabras se quedaron vacías, sin sentido. Es como si el dramatismo de esos problemas se hubiera desvanecido. Nos acostumbramos a ellos y no nos conmueven más. Toda necesidad parece despreciada. No es de dudar que hemos llegado al borde de una indiferencia cínica, puesto que en el ámbito menor de nuestro día a día de la sala de clases, o de la cancha de la escuela, siquiera nuestra práctica ha cambiado significativamente, así como en el marco mayor de la esfera pública, las políticas urgentes, efectivas e inmediatas han sido transformadas en medidas compensatorias que, además de no solucionar los problemas más graves, traen a tona contradicciones incontrolables. Es por eso que se nos impone el enfrentamiento del proyecto neoliberal. Es por eso que se impone la unidad regional latinoamericana como busca de un acúmulo de fuerzas para la construcción de un proyecto histórico superante del capitalismo.
Nuestra área de trabajo, la Educación Física, el Deporte y la Recreación, no se desenvuelve separada de las grandes problemáticas sociales, al contrario, es una arena de combate en la cual se enfrentan poderes e intereses políticos y financieros. También se implica en el campo científico donde se dan los confrontos de teorías, científicas o no, que terminan influyendo en el destino de vidas humanas. La lucha de teorías es una expresión de la lucha de clases. Teorías educacionales pueden efectivamente conducir a una formación enriquecedora y de libertación o de condenación de los estudiantes al encuadramiento de sus conciencias. Así se manifiestan los conflictos ideológicos que determinan el contenido y los métodos del desarrollo de la cultura corporal como expresión de la actividad y de la vida del hombre.
La posición y la función del deporte en la sociedad deben ser objeto de una análisis científica rigorosa con base en las leyes objetivas del desarrollo social, sin ello no podrán reconocerse las determinaciones para el deporte de alto rendimiento. En la Constitución Brasileña es responsabilidad del Estado, pudiendo ser en la escuela, en las clases de Educación física o como actividad complementaria en el currículo, enseñar y valorar el deporte como un derecho social de los niños y jóvenes, en su condición de ciudadanos, y promover la aprehensión del conocimiento de las actividades que configuran el acervo de la cultura corporal de la humanidad, lo que, además de satisfacer las necesidades lúdicas y culturales de niños y jóvenes, les permitirá leer correctamente la realidad, comprensión que más tarde incidirá en la creación de posibilidades de solución para los problemas sociales del país. La enseñanza precisa contribuir para la formación de individuos conscientes, participantes e históricamente comprometidos con los problemas actuales, por lo tanto, el conocimiento del deporte tiene que ser planteado como producto de la práctica humana, como cultura. Solamente así será un instrumento que permitirá al estudiante establecer y explicar las relaciones específicas del conocimiento con la realidad en que vive. Es eso lo que hace un contenido curricular ser socialmente relevante.
La busca de una mejor calidad de vida, prioritariamente la de elevar, por medio de prácticas corporales, deportivas y de recreación, los índices de salud, en este momento de acentuada degradación de las condiciones materiales básicas de vida de la población exige, también, que los profesionales de nuestra área expliquen científicamente las formas particulares del carácter, organización, realización y evaluación de los resultados reales de las actividades físicas.
Es imprescindible la realización de análisis profundas y radicales de la realidad social actual, especialmente en el interior de la escuela, y la elaboración de una teoría pedagógica más avanzada que reconozca la Cultura Corporal como objeto de estudio de la disciplina Educación Física, sin perder de vista los objetivos relacionados con la formación corporal de los estudiantes, situándolos en el ámbito de la vida real de una sociedad de clases. Una teoría que defienda la historicidad de la cultura y la necesidad de su preservación a través de la participación colectiva del pueblo en su producción y evolución, en el marco de un proyecto histórico anticapitalista en el cual la “cultura” recupere su significado real de resultado de la vida y de la actividad del hombre en busca de su superación. Teoría que fundamente y defienda la participación de la clase trabajadora en la producción de la cultura, de modo que se preserve la memoria nacional y se tenga como perspectiva la formación omnilateral. Solo así la Educación Física estará cumpliendo su responsabilidad social y justificando su razón de ser y de estar en la escuela.
La construcción de cimientos teóricos para la Educación Física es una tarea colectiva y de gran esfuerzo, especialmente porque las dificultades se han agigantado bajo el peso de la paralización, casi generalizada, de las acciones gubernamentales en relación a la Educación Física, el deporte y la recreación. Además, la supremacía de los intereses financieros y su correspondiente imposición de teorías empiristas, anticientíficas y antihistóricas, que pretenden hacer de la escuela un semillero de atletas, ahorrando dinero y trabajo para el sistema deportivo privado, profundizan la estancación de nuestra área. A este respecto debe ser mencionada la influencia de la llamada “teoría de la pirámide” para la cual el éxito deportivo del país es posible a partir de la formación de una ancha base de atletas que, hipotéticamente, haría llegar al ápice una numerosa elite de deportistas de alto rendimiento. Mas, los resultados de la aplicación de esta tesis, que no oculta su génesis en la división social del trabajo, hasta ahora han sido insignificantes. Nuestros países, en general, continúan con números exiguos de atletas de alta competición.
Para la escuela, la transformación de esa teoría en “teoría pedagógica” también ha sido un fracaso. La pérdida del significado pedagógico de las clases de Educación Física ha quedado demostrada, en el propio interior de la escuela, por la exclusión de la práctica de juegos y deportes, de millares de niños que han visto descalificadas sus aptitudes antes mismo de tener la oportunidad de apropiarse del conocimiento necesario para desarrollarlas. La escuela no debe olvidar que es su tarea incrementar las aptitudes, específicamente humanas, que están cristalizadas en los objetos y fenómenos creados por las generaciones precedentes, por que ellas caracterizan el hombre, mas, no son transmitidas como herencia biológica sino que son formadas, al largo de la vida, por la asimilación de la cultura elaborada por sus antecesores. Quiere decir, no se puede asimilar la cultura deportiva sin el desarrollo de las aptitudes.
Todavía, en relación a la Educación Física y deportes en la escuela, es posible identificar otros problemas que reclaman solución, tales como: a) la persistencia del dualismo “cuerpo-mente” como base científico-teórica que, al mantener la separación teoría-práctica, cría un aparato conceptual desprovisto de contenido real como el concepto antihistórico de deporte y de sus clasificaciones. b) La desvalorización del conocimiento de la cultura corporal, especialmente el de los juegos y de otras actividades deportivas, por la repetición mecánica de técnicas vacías de la valoración subjetiva que dio origen a su creación. c) La restricción del conocimiento ofrecido a los estudiantes, obstáculo para que modalidades deportivas, especialmente las más atrayentes para los niños y jóvenes, puedan ser aprendidas en la escuela, por todos, independiente de condiciones físicas, de raza, de color, de sexo o de condición social. d) La reducción del tiempo destinado a la Educación Física en la práctica escolar. f) La utilización de pruebas estandar – exclusivas para conferir el grado de las habilidades físicas en la perspectiva del “desenvolvimentismo” – como instrumentos de evaluación del desempeño de los estudiantes en la clase de Educación Física. g) La falta de una teoría pedagógica construida como categorías de la práctica. h) La falta de una reflexión profunda sobre el desenvolvimiento de la aptitud o condición física y su supuesta contradicción con la reflexión sobre la cultura corporal.
Evaluar las consecuencias negativas de los equívocos pedagógicos en la enseñanza de los juegos y deportes en la escuela, que han llevado al desinterés de los estudiantes por la Educación Física y el deporte y a la exclusión de los que no presentan habilidades específicas para dominar las técnicas de acciones aisladas del contexto lúdico de un juego, es una tarea de la cual deben participar los Ministerios de la Educación y del Deporte, porque estamos tratando de un proyecto de formación integral de los individuos. Estrechar los vínculos entre esos ministerios es un problema y un desafío en varios países de América Latina.
En Brasil, ese debate, presente en la I y II Conferencia Nacional del Deporte, ha tenido reflejos en la Política Nacional del Deporte (2005), principalmente con el desafío de modernizar la legislación deportiva y mudar la matriz deportiva brasileña – hoy con su base en los clubes – en relación a la escuela. El nuevo Sistema Nacional de Deporte y ocio deberá avanzar en este fundamental aspecto. Es evidente que el Sistema de Educación tiene que determinar los principios pedagógicos de la práctica deportiva escolar y considerar la posibilidad de ampliar la participación deportiva de los escolares de todos los niveles de la enseñanza en juegos y competiciones nacionales e internacionales, propios de la organización del deporte escolar, articuladamente con el Sistema de Deportes del país. Al mismo tiempo, el Sistema de Deportes deberá contemplar en su estructura los locales y medios adecuados – inclusive en la escuela – para la realización de un trabajo de base asentado en una visión de futuro y de continuidad, a través de programas especializados en la formación de deportistas. Esto no significa una defensa incondicional del deporte de competición y de sus métodos de entrenamiento en la escuela. En primer lugar es preciso discutir la concepción de deporte y el papel de la escuela en el proyecto de formación deportiva del país.
La escuela exige ser comprendida como institución con características reproductoras de la sociedad actual, mas, también como espacio de producción de contra‑hegemonía, de contracultura, en el cual se incluye un deporte transformado, esto es, tratado en un programa que abarca el amplio acervo de los contenidos, o temas, de la cultura corporal, sin juicios preconcebidos. Un deporte que huye de la dictadura de los modelos y reglas de los gestos, que puede tener sus normas cuestionadas y que puede ser adaptado a la realidad social y cultural de los estudiantes. Un deporte desmitificado porque conocido y practicado de forma placentera con experiencias de éxito para todos. Un deporte adquirido como bien cultural cuya práctica pasa a ser un derecho. Una cosa es someter las clases de Educación Física y la escuela a los intereses de la institución deporte y, otra, es tratarlo pedagógica, crítica, reflexiva y creativamente como contenido de la enseñanza y campo de vivencia social en el proyecto político pedagógico escolar.
Mas, la Educación Física desempeña un papel fundamental en la determinación de posibilidades distintas de aprehensión del deporte, pues él, así como trae consigo, desde su origen, la cultura del pueblo modificada y transformada en producto de consumo, también trae posibilidades contradictorias en su propia dinámica de forma que, en su práctica, es posible enfatizar situaciones que privilegian la solidariedad sobre la rivalidad, el colectivo sobre lo individual, la autonomía sobre la sumisión, la cooperación sobre la desagregación, la distribución sobre la acumulación, la abundancia sobre la escasez, la confianza mutua sobre la sospecha, la relajación sobre la tensión, la perseverancia sobre la desistencia y, además de todo, la voluntad de continuar jugando en contraposición a la prisa para terminar el juego y configurar resultados.
Es imprescindible profundizar la reflexión sobre la forma en que podrían ser tratadas las políticas públicas de deportes para enfrentar el proyecto hegemónico considerando, primero, que la política de deportes está directamente ligada a un proyecto de desenvolvimiento nacional. Desenvolvimiento, para nosotros, es más que crecimiento, considera las desigualdades sociales, busca elevar las condiciones de vida para todos los brasileños. Por eso que la democratización del acceso al deporte, en todas sus dimensiones, pasa a ser una política avanzada e incluyente. Porque pretende materializar un derecho fundamental para la formación y desenvolvimiento humano de las personas que han estado históricamente excluidas de las prácticas sociales del mundo del placer, de la cultura y del deporte.
Otro aspecto relacionado íntimamente al desenvolvimiento nacional es el fomento de la cadena productiva del deporte en el país, con énfasis en el desenvolvimiento de la industria nacional (guardando la soberanía), proporcionando la generación de trabajo y renta en este sector.
La inversión, la infraestructura y los nuevos conocimientos y tecnología del deporte que cualifican el país para recibir importantes eventos deportivos, más allá de poder elevar el nivel científico de la área y formar nuevos cuadros, posibilita la inserción del país en el circuito internacional de grandes competiciones. Eso hace parte de la estrategia de desarrollo deportivo nacional en Brasil, que tiene un fuerte significado de regionalización al fortalecer la región sudamericana en esta área – caso del PAN 2007, de la Copa Mundial de Fútbol 2014 y de los Juegos Mundiales Militares 2011. Mismo en la óptica del rendimiento, lo importante de nuestra política es el debate sobre la democratización del acceso al deporte, pasando por la escuela, por el papel de las municipalidades, estados y de otras entidades privadas y no gubernamentales.
El principio de la democratización es el elemento unificador de las políticas de deporte contra-hegemónicas de muchos países de América Latina. Desenvolver el deporte de la región en la óptica de la inclusión de los sujetos que, históricamente, fueron impedidos de ese derecho tan caro a la humanidad. Políticas sociales que dan destaque a la construcción colectiva, a la participación popular, a la diversidad y a las características propias de la realidad local, lo que permite el acceso de todos los que quieran practicar, cada uno de acuerdo con sus posibilidades, mas, con perspectivas concretas de superación personal y colectiva. En general, son esas las características que explicitan identidad en los programas como: Segundo Tiempo, Deporte y Ocio de la Ciudad y Pintando la Libertad, del gobierno brasileño; Barrio Adentro, en Venezuela y los proyectos: Deporte como Vehículo para el Cambio, Formación de Promotores Deportivos y Adultos Mayores en Argentina. Otras iniciativas hacen del deporte una política de Estado con énfasis en el desenvolvimiento social como, por ejemplo, la política de deporte del Uruguay y de Cuba que tienen en la escuela el centro de desenvolvimiento y fortalecimiento del deporte nacional.
Para Brasil, la política de formación de Recursos Humanos para el deporte es motivo de preocupación, pues propone que se estrechen las relaciones con la educación, tanto en el ámbito conceptual como en el lócus de la formación, lo que también direcciona el debate sobre el deporte en la perspectiva del desenvolvimiento humano, haciendo de la escuela el espacio privilegiado de formación deportiva.
La política pública nos remite a resolver el problema de elevar el nivel técnico deportivo del país posibilitando, al mismo tiempo, el acceso al deporte, en sus varias dimensiona, a todos los brasileños.
Finalizando, es importante destacar otro punto que distingue la Política Nacional de Deporte del proyecto hegemónico: la participación popular y el control social. Varios mecanismos de democratización de la gestión deportiva están siendo implantados. Esto, sumado al fortalecimiento institucional del deporte – como la propia creación del Ministerio, secretarias estatales y municipales – refuerza el papel del Estado como inductor de Políticas Públicas, contradiciendo el proyecto neoliberal y su defensa del Estado mínimo, además de presionar las instancias que definen la macro política económica para que destinen un mayor aporte de recursos para las políticas sociales.
BIBLIOGRAFIA
DAMIANI, Cássia e ESCOBAR, Micheli. Construindo a relação “esporte-escola”. In: Princípios n° 84. São Paulo: Garibaldi. abril/maio 2006: 72-77.
BRASIL. Ministério do Esporte. Política Nacional do Esporte. Brasília: Assessoria de Comunicação. 2005.
ERBACH, G. Cultura física e desporto na planificação social. In: Adam, Y. e outros. Desporto e desenvolvimento humano. Lisboa: Seara Nova. 1977.
TAFFAREL, Celi Nelza Zülke. Perspectivas pedagógicas em educação física. In: GUEDES, Onacir Carneiro (Org.). Atividade física: uma abordagem multidimensional. João Pessoa: Idéia, 1997:106-130.
[1] Micheli Ortega Escobar es Profesora Doctora Visitante de la Universidad Federal de Bahia y Consultora del Ministério del Deporte. Cássia Damiani es Profesora Magister de la Universidad Federal de Ceará y Asesora Especial del Ministro del Deporte brasileño.