Confirmando el DON de vida
Es viernes mediodía previo a feriado del 10 de agosto y debo regresar del Aeropuerto a la universidad para asistir a una junta con lo que completarían el quórum para la aprobación de procedimientos comunes.
Los planes de viaje cambiaron, pues en lugar de aterrizar en Cuenca alrededor de la 1 p.m. para viajar con Pamela y sus padres hacia su casa de Yunguilla, debí comprar otro ticket para salir en la tarde.
Mi amiga no quería que viaje a Yunguilla esa noche pues consideraba el viaje peligroso, opté por la tercera alternativa: tomé un bus “Azuay” y llegue finalmente a mi destino alrededor de las 10.30 p.m. gracias a que su hermano Carlos Javier me recogiera en el aeropuerto esa noche para trasladarme al terminal terrestre de la ciudad.
Era mi primer encuentro con Carlos, en los breves 40 minutos que compartí con él pude comprobar que era un chico muy sencillo y amable, como toda su familia. Ella me había propuesto otras dos opciones que eran: quedarme esa noche durmiendo en la casa de Cuenca o volar temprano al día siguiente para que en ambas, pueda viajar con su hermano pasado el mediodía a la celebración familiar, en casa de sus tíos.
El sábado 8 de agosto prometía ser un día alegre, yo conocí y probé "la cascarita” que es la piel tostada de un cerdo entero que en una parrilla se quema con un difusor y luego la superficie se retira como “cáscaras” para comerla con un poco de sal y mote.
El encuentro por demás divertido contaba con la inocencia de las niñas que hacían las delicias del grupo, con sus iniciativas comerciales de un servicio de postres y bebidas., dirigidas por Pamela (Pame).
Eran alrededor de las 3 p.m. cuando el Papá de Pame con ojos enrojecidos comenta la llamada del amigo de Carlos pidiendo fueran al lugar del accidente que recientemente había tenido en la mitad del camino hacia el encuentro con la familia.
Fueron momentos de gran desesperación para auxiliarlo, nos dirigimos tan rápido como el tráfico lo permitía y es a la altura del puente Santa Ana donde “El zuco”, uno de los amigos de la caravana en que viajaban, nos informó que Carlos había fallecido. Toda descripción es limitada para transmitir el dolor desgarrador de sus padres y mi amiga, recuerdo la mirada desorientada de Pame hacia mí en la que rápidamente su tío Diego, quien nos acompaño, la abrazó.
Impotente de poder controlar la situación y ajena a lo que deseara la familia, rápidamente pregunte a la gente del lugar sobre los hechos: era un bus “Azuay” que manejando a gran velocidad y por ganar pasajeros a un bus de otra cooperativa, lo rebasó en la curva de Santa Ana, por lo que al perder el control entró en la vía contraria. El primer impacto lo recibió un Suzuki forza que salió despedido como pino de bolos y detrás estaba Carlos en su Trail Blazer, que siendo un vehiculo fuerte contuvo al bus y éste remontó del lado de Carlos y su acompañante detrás, sin dejar posibilidad alguna de vida. Una hora necesitaron los grupos de rescate para sacarlo entre hierros, el otro acompañante tiene pronóstico reservado y curiosamente los pasajeros del Suzuki luego de dar aparatosas vueltas, sobrevivieron.
Eran las 4pm y ya la vida de la familia de Pamela había sido marcada por un trágico accidente. Es tan difícil tomar decisiones en esos momentos, ¿cómo ayudar? ¿cómo opinar?, me ofrecí a retirar las maletas y dejar asegurada la casa de Yunguilla. Llegando a la casa de Cuenca me encontré con el cuadro más triste, habían llegado sus hermanas Maribel y “Rocha” desde Quito, eran 5 personas juntas en un sofá que lloraban desconsoladamente la perdida de uno de sus miembros, el más querido por ser el único hijo varón y compañero fiel de su mamá.
La casa de cuenca de Pamela situada en una colina con un pequeño lago con patos y una vista espectacular de la Ciudad de cuenca como fondo, permite a todo visitante disfrutar de un ambiente de total armonía y belleza, los amplios espacios de la casa construidos en conjunto entre padre e hija, ambos arquitectos de profesión, reflejan un lugar de ensueño para vivir, privilegio de pocos.
Este hecho me recuerda a la historia del “hijo de Jacob”, ¿por qué Carlos un chico tan joven, carismático, líder de sus amigos, emprendedor y lleno de ilusiones, el alma misma del núcleo familiar se va de esa manera?
Cada vez me convenzo que estamos aquí para cumplir un cometido, en el caso de Carlos creo que él lo cumplió, tuvo una vida feliz y llenó de amor su hogar, realizando a sus padres con el “tesoro poseído”, se marchó para dar paso a la nueva vida que esta gestando su hermana Maribel. Creo que mi amiga ha sido bendecida por tener una familia feliz y completa y que ahora sus miembros pasan por la dura prueba de la pérdida, la resignación, el dolor y un nuevo comenzar. Pondrán a prueba su fé y fortaleza para continuar. Espero que Pamela pueda redireccionar hacia sus padres el amor que sentía hacia su hermano, que comprenda que su hermano ausente físicamente ha dejado una huella indeleble en el corazón de cada uno de los que tuvieron la oportunidad de conocerlo y compartir fragmentos de vida junto a él.
En la mañana del domingo sus amigos y familiares asistieron a su casa, en cuya ceremonia se citó el poema de San Agustín, “No llores si me amas”: “………….y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a verme, sentirás que te sigo amando, que te amé, y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz! ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo, que te llevaré de la mano por senderos nuevos de Luz...y de Vida...Enjuga tu llanto y no llores si me amas!”
Confieso que después de la trágica “desaparición” de mi familia hace 12 años, esta experiencia logró marcarme, estaba yo absorta y estremecida por el dolor de mi amiga, quería abrazarla y darle fuerzas pero me sentía una intrusa, en nuestro encuentro vacacional era testigo de todo su dolor, optaba por hacer cosas útiles, pues en esos momentos es donde mayor impotencia se siente, ¿Cuál es la palabra o acción precisa para aliviar el dolor de alguien que sufre ante tu presencia?….aún me pregunto: ¿por qué estuve allí?, ¿por qué lo conocí de manera breve la noche anterior del día que “se marchara”?, ¿Por qué no viaje con Carlos esa tarde? , como lo eran dos de las tres alternativas del viaje…….
Que Dios nos ilumine a todos y espero que “nos dé fuerzas para cambiar lo que podemos y resignación para lo que no podemos cambiar y sobre todo sabiduría,………….. para comprender la diferencia!….”